Judit sedujo a Holofernes con su gran belleza y con las palabras que salían de su boca lo cautivó. Holofernes enotnces organizó una "fiesta" en su carpa, comierón, hablarón y bebieron... Al terminar Holofernes mandó a sus guardias fuera de la carpa para poder estar a solas con Judith, ella hizo beber más vino a Holofernes para poder realizar su objetivo.
Hundido en su cama y ahogado en vino, Judith dijo a su sirvienta que permaneciera fuera cerca del dormitorio para que los guardias no sospecharan. Judith, al lado de la cama dijo interiormente: "Señor Dios de toda fortaleza, favorece en esta hora lo que voy a hacer para gloria de Jerusalem" Avanzó hacia la cabecera de la cama, cogió la espada de Holofernes, se acerco al lecho tomó al hombre por la cabellera y le corto la cabeza.
En seguida envolvió el cuerpo y lo escondió, entregó la cabeza a su sirvienta y ella la escondió en una bolsa para salir sin que los guardias sospecharan nada.
Huyerón a Betulia y al llegar Judith comenzó a gritar para que le abrieran las puertas de la ciudad y entonces los hombres de la ciudad se congregarón para escuchar a Judith decir: Alaben a Dios! porque no ha apartado su bondad del pueblo de Israel. Esta noche por mi mano ha aplastado a nuestros enemigos.
Sacó de la bolsa la cabeza y la mostró. -Aquí tienen la cabeza de Holofernes, general del ejército asirio. El Señor lo mato por la mano de una mujer.
Después Judith les dió la estrategia a los hombres para que vencieran a los asirios y así fue, ya que al ver los asirios a su Jefe muerto se replegarón como Judith había dicho.
Todo el pueblo y los sumos sacerdotes le decían a Judith: Tú eres la gloria de Jerusalem, el orgullo supremo de Israel, el honor mayor de nuestra raza. Todas las mujeres de Israel se reunierón para verla y aclamarla, organizarón danzas para festejarla. Hasta el día de su muerte fue famosa en todo el país, muchos le ofrecierón matrimonio pero no aceptó a nadie. Le dió la libertad a su sierva y se dedicó a su hacienda. Murió a los 105 años, antes de esto distribuyó su hacienda entre los suyos y la gente estuvo 7 días de duelo por su muerte.
Hundido en su cama y ahogado en vino, Judith dijo a su sirvienta que permaneciera fuera cerca del dormitorio para que los guardias no sospecharan. Judith, al lado de la cama dijo interiormente: "Señor Dios de toda fortaleza, favorece en esta hora lo que voy a hacer para gloria de Jerusalem" Avanzó hacia la cabecera de la cama, cogió la espada de Holofernes, se acerco al lecho tomó al hombre por la cabellera y le corto la cabeza.
En seguida envolvió el cuerpo y lo escondió, entregó la cabeza a su sirvienta y ella la escondió en una bolsa para salir sin que los guardias sospecharan nada.
Huyerón a Betulia y al llegar Judith comenzó a gritar para que le abrieran las puertas de la ciudad y entonces los hombres de la ciudad se congregarón para escuchar a Judith decir: Alaben a Dios! porque no ha apartado su bondad del pueblo de Israel. Esta noche por mi mano ha aplastado a nuestros enemigos.
Sacó de la bolsa la cabeza y la mostró. -Aquí tienen la cabeza de Holofernes, general del ejército asirio. El Señor lo mato por la mano de una mujer.
Después Judith les dió la estrategia a los hombres para que vencieran a los asirios y así fue, ya que al ver los asirios a su Jefe muerto se replegarón como Judith había dicho.
Todo el pueblo y los sumos sacerdotes le decían a Judith: Tú eres la gloria de Jerusalem, el orgullo supremo de Israel, el honor mayor de nuestra raza. Todas las mujeres de Israel se reunierón para verla y aclamarla, organizarón danzas para festejarla. Hasta el día de su muerte fue famosa en todo el país, muchos le ofrecierón matrimonio pero no aceptó a nadie. Le dió la libertad a su sierva y se dedicó a su hacienda. Murió a los 105 años, antes de esto distribuyó su hacienda entre los suyos y la gente estuvo 7 días de duelo por su muerte.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
Gracias por tus comentarios...